• El nuevo aparcamiento de la zona del cementerio ampliará la capacidad del sistema disuasorio a las afueras del núcleo histórico; la rehabilitación de Rolaceña busca asegurar el buen funcionamiento de un espacio muy utilizado por vecinos y visitantes.
  • Financiadas con fondos Next Generation EU, estas dos actuaciones refuerzan una línea de trabajo orientada a reducir tráfico, ruido y presión sobre la zona central del municipio, favoreciendo una relación más equilibrada entre residentes, visitantes y patrimonio.
  • Las dos actuaciones suman una inversión conjunta de 593.713,34 euros, destinada a reforzar el sistema de aparcamientos disuasorios y su papel en la reducción del tráfico en el entorno histórico.

Santillana del Mar, 18 de mayo de 2026 – El Ayuntamiento de Santillana del Mar impulsa dos actuaciones sobre su red de aparcamientos disuasorios con un objetivo claro: seguir reduciendo la presencia del coche en el casco histórico y avanzar hacia una movilidad más ordenada, accesible y sostenible. En el marco del bloque de movilidad y espacio público del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD), se contempla un nuevo aparcamiento en la zona del cementerio y la rehabilitación del parking de Rolaceña.

La inversión conjunta asciende a 593.713,34 euros: 203.280 euros para el nuevo estacionamiento disuasorio y 390.433,34 euros para la mejora de Rolaceña. Más allá del aumento o la mejora de plazas, esta línea de trabajo busca ordenar mejor la relación entre movilidad, espacio público y patrimonio en una zona especialmente sensible del municipio.

Financiado con fondos Next Generation EU, el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino está permitiendo activar en Santillana del Mar intervenciones que un municipio con una capacidad presupuestaria limitada difícilmente podría acometer en solitario con recursos ordinarios. Esa financiación se está traduciendo en mejoras concretas sobre movilidad, accesibilidad, eficiencia energética, digitalización, espacio público, patrimonio y competitividad turística, con impacto tanto en la vida cotidiana de los vecinos como en la experiencia del visitante.

 La dirección y el seguimiento del PSTD se realizan con gestión directa y personal municipal, una fórmula que refuerza el control de la ejecución y la conexión entre cada intervención y las necesidades reales del municipio.

Dos acciones complementarias dentro del PSTD

La primera de las actuaciones ha supuesto la construcción de un aparcamiento disuasorio en la zona del cementerio. Su finalidad es sustituir plazas existentes en el núcleo urbano y continuar con la salida progresiva del coche del casco histórico. Además, incorpora elementos que conectan esta intervención con una movilidad más sostenible, como plazas exclusivas para vehículos eléctricos, aparcamiento de bicicletas y puntos de reparación.

La segunda actuación se centra en el aparcamiento de Rolaceña, uno de los aparcamientos disuasorios más importantes del entorno del casco histórico y una pieza ya clave en la reducción de vehículos en la zona central de la localidad. La intervención permitirá reforzar su accesibilidad, su funcionamiento y también aspectos ligados a la gestión energética, con mejoras en la iluminación dentro del proceso de rehabilitación del aparcamiento

Vistas en conjunto, ambas actuaciones permiten entender mejor la lógica municipal que hay detrás del plan. Una amplía la capacidad del sistema disuasorio con una nueva infraestructura; la otra mejora y consolida un aparcamiento ya estratégico para que siga prestando servicio con garantías. El resultado que se persigue es claro: menos tráfico en las calles más sensibles, menos ruido y menos presión sobre un espacio patrimonial especialmente delicado, además de una movilidad más ordenada para quienes viven en Santillana del Mar y para quienes la visitan.

Ese impacto va más allá del estacionamiento. En un municipio con una identidad patrimonial tan marcada y con una alta afluencia de visitantes, ordenar mejor la movilidad significa también proteger el valor del entorno urbano, mejorar la seguridad peatonal y hacer más amable la experiencia de la villa. La reducción del coche en el centro no solo tiene efectos sobre el tráfico, sino también sobre el uso del espacio público, la convivencia y la calidad ambiental en una zona donde patrimonio, actividad económica y vida cotidiana conviven a diario.